Soy una verborragia de ideas continuas que poco sale afuera y queda rebotando adentro.
Porque perdí mi libreta de anotar fucsia o me la robaron, mi “yo” más “yo” siempre, va a creer que alguien la quiere, obvio.
Me carcome la palabra y las ganas de vomitarle al mundo la irreverencia que tengo adentro. Podría presentarme de mil formas o resolverlo más intelectualmente. ¿Para qué estudiaste diez años en la UBA, cuatro en Casa XI, casi veinte de teatro? No sé.
Es la primera vez que cuento y visualizo en una pantalla toda esa cantidad de más de una década. Sí, tengo treinta y cinco y estudio mucho. No puedo decir “estudié”, porque lo sigo haciendo. Y cómo, diganme cómo, pasó tanto tiempo sin darme cuenta y conservando las problemáticas, las incertidumbres.
Sin embargo, lo resuelvo así, poco académicamente cuidado.
Porque nada de lo que estudié me define completa escribo hoy. Por la indecisión y la insatisfacción, por los deseos incumplidos y reprimidos. Porque si lxs cobardes se atreven a la palabra, yo ahora soy una más de ellxs. Escribo y me expongo. Una cobarde, ¿o una valiente?
Hoy muero y renazco. Porque a partir esta frase trato de esbozar más un deseo que una realidad o porque “los astros se alinearon”, doy comienzo a esto. Porque hay musxs aquí y allá que no quiero desperdiciar y quiero que resistan al tiempo.
Porque más de una noche inspira y hoy hago un “chin chin” en este vaso, “me tomo un trago de ron y a mi solo me interesa bailar”
Porque si nos enseñaran más sobre la muerte estaríamos menos angustiados, pensaríamos más en el presente y en el otrx.
Porque esto amorfo, con tiempo, tomará rumbo. Porque si no es ahora, no es nunca (el extremismo obliga a actuar) o porque sí, juego a escribir.
Porque vivo en una ficción que es mi vida y que no es nada y a la vez lo es todo, te invito a viajar conmigo.
Ama.